La historia del mantel

El mantel según el paso del tiempo y las costumbres

la historia del mantel

Posiblemente muchos crean que el uso de los manteles es algo relativamente nuevo, pero la realidad es que tienen una larga historia. En el Imperio Romano ya se utilizaban manteles de lino para decorar y vestir las mesas. Era un símbolo de la alta sociedad y los invitados a los banquetes importantes debían llevar sus propias servilletas. Durante la edad media, se decoraban los manteles con bonitos bordados, incluso de oro. Este trabajo tan artesanal identificaba aún más estos elementos con la nobleza. Sin embargo, en las pequeñas tabernas de la época también se empezaban a utilizar retazos muy sencillos para cubrir las mesas, instalando algo que al día de hoy nos parece totalmente normal.

Ya en el siglo IXX los manteles más utilizados eran producidos en Persia o Venecia. Se realizaban con damasco de seda y también se hacían diseños especiales para la alta sociedad.

La irrupción del algodón y el nacimiento de la industria textil terminó de expandir el uso del mantel. Al modificarse los tiempos de producción se empezó a producir tela en grandes cantidades. Los primeros manteles que se socializaron masivamente eran blancos y de colores pastel. Ya más cercanos a nuestro tiempo se empezar a diseñar y fabricar en colores distintos y más llamativos. En nuestros días un mantel ya no es un elemento de lujo en la mesa. En algunos países se estilan costumbres como utilizar un mantel rojo en la cena de Navidad. En el caso de cenas formales o de protocolo se siguen utilizando manteles especialmente diseñados y elegidos para esa ocasión.

Por otra parte, los manteles individuales son una costumbre más común de los últimos tiempos y son solo para ocasiones informales. No deben ser utilizados bajo ningún punto de vista en reuniones como una cena de etiqueta. El mantel individual es muy práctico pero sujeto al hogar o situaciones informales.